Puerto de la Cruz recupera su matasellos turístico
Día 18 de marzo de 2026

Nota de prensa del Grupo Filatélico, Numismático y del Coleccionismo las Pintaderas (La Orotava)
Tras los reciente cambios que se están realizado en el matasellos turístico de España, nuestra ciudad turística Puerto de la Cruz, vuelve a contar con su matasellos turístico oficial. Este matasellos entró, por así decirlo, en vigor a mediados del pasado mes de enero, sustituye al diseño anterior cuya vigencia finalizó el 31 de diciembre de 2023 (ver noticia relacionada).
Rediseño y mayor visibilidad de la Casa de la Real Aduana

El matasellos mantiene su dibujo original, aunque presenta sutiles mejoras. El cambio más significativo es el reajuste del cajetín fechador, que se ha desplazado hacia la parte inferior que permite una visión más nítida de la Casa de la Real Aduana, elemento central de la composición.

La Casa de la Aduana es un símbolo del Puerto de la cruz, es el edifico civil en pie más antiguo de la ciudad. Edificada en el siglo XVII por la familia Franchy, fue sede de la Real Hacienda y residencia de los almojarifes, los oficiales encargados de la tesorería real.
Como dato curioso en sus dependencias ejerció Matías de Gálvez y Gallardo, padre de Bernardo de Gálvez y Madrid, «héroe de Pensacola» y ciudadano honorario de los EE. UU. por su papel decisivo en la Guerra de Independencia de las trece colonias.

Se han emitido varios sellos de Bernardo de Gálvez. En 1976, se pusieron en circulación dos dentro de la serie conmemorativa del «bicentenario de la “constitución” de los EE. UU.»: uno con un valor facial de 3 pesetas (retrato de Bernardo, n.º Fesofi 2323) y otro de 12 pesetas (toma de Pensacola, n.º Fesofi 2325). Más recientemente, el 23 de julio de 2025, se emitió un nuevo sello dentro de la serie «Personajes», con un valor de 1,95 € y número de catálogo Fesofi 6563.
En la actualidad, la Casa de la Real Aduana es la sede del MACEW (Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl). Este museo, hito cultural de Canarias, fue fundado en 1953 por el crítico Eduardo Westerdahl con la colaboración de figuras clave de la vanguardia como Maud Bonneaud, Óscar Domínguez y Alberto Sartoris.
