Matasellos conmemorativo en reconocimiento a Antonio José Ruíz Padrón, hijo predilecto de la Gomera
Redacción: 9-11-2012
El Matasellos conmemorativo que hoy presentamos, reconoce a Antonio José Ruíz Padrón, quien fue nombrado hijo predilecto de la Gomera

Fue un religioso y político español nacido el 9 de noviembre de 1757 en San Sebastián de la GOmera y falleció el 8 de septiembre de 1823 en Villamartín de Valdeorras.
Con formación Franciscana, su madre influyó para que iniciara su periplo en busca de conocimiento en el exterior de la Isla. En su periplo americano recaló en Pensilvania y en Filadelfia, cuan del al independencia de los nacientes EEUU, donde trabó amistad con Benjamín Franklin y con George Washington.
En las tertulias en las que participaban, todos eran protestantes, de ideas liberales y relacionados con la masonería y se sorprendían de ver a un sacerdote católico, sometido a los dictámenes de Roma, pero que hablaba de libertad, igualdad o justicia social. Publicó un sermón que cambió la visión de muchos católicos en Estados Unidos.

Posteriormente viajó a Cuba donde criticó la esclavitud, fuente de la economía de la Isla, granjeándose no pocos enemigos.
Regresó a España en 1802, contactando con núcleos de la Ilustración.
Participó en las Cortes de Cádiz como Diputado por Canarias, participando en el nacimiento de la «Pepa», la Constitución de 1812, siendo famosa su alocución para abolir la Inquisición.
Tras la retirada de Napoleón, es acusado de liberal y es encarcelado, condenado a reclusión perpetua en el Convento de Cabeza de Alba.
En 1820 se convocan nuevamente las Cortes, esta vez en Madrid y se le nombra representante de Canarias y Galicia.
Obtuvo el reconocimiento del gobierno liberal, como perseguido eclesiástico y le nombró dignidad de maestrescuela de la Catedral de Málaga, volviendo a Galicia por su endeble salud, donde falleció a los 66 años de edad.
Ruiz de Padrón insigne teólogo, predicador distinguido, notable economista, docto e ilustrado nunca regresó a la GOmera, pero siempre se sintió preocupado por el devenir de la Isla, lo que se resume en sus palabras de «volver a comer gofio y pescado fresco»
