Correr el Cacharro revive en La Orotava con un matasellos conmemorativo que homenajea la tradición.
Día 3 de diciembre de 2025.
Un artículo de Juan Manuel Raya Pérez y Antonio Peraza Pérez-Hidalgo

El pasado sábado, 29 de noviembre, ni el cielo encapotado ni la lluvia persistente impidieron que la Villa de La Orotava volviera a convertirse en punto de encuentro entre tradición popular y filatelia. Bajo los portales, resguardados como se ha hecho tantas veces en las fiestas de invierno, coleccionistas, vecinos y curiosos asistieron al acto de puesta en circulación del nuevo matasellos conmemorativo dedicado a la arraigada tradición de Correr el cacharro, una costumbre que ha marcado durante décadas la víspera de San Andrés en el norte de Tenerife.

La iniciativa, impulsada por el Grupo Filatélico, Numismático y del Coleccionismo Las Pintaderas, responde a una línea de trabajo que el colectivo ha consolidado en los últimos años: utilizar la filatelia como vehículo para preservar y difundir las expresiones culturales más significativas del Archipiélago. La emisión generó expectación desde su anuncio el pasado 4 de noviembre en Canarias Colección.
Una tradición que resiste al paso del tiempo
Correr el cacharro no es solo un acto festivo: es una manifestación comunitaria profundamente ligada al paisaje emocional del Valle de La Orotava. Cada 29 de noviembre, al caer la tarde, grupos de niños, jóvenes y adultos recorren las calles arrastrando hiladas de latas, ollas, cazos y todo tipo de cacharros metálicos, generando un estruendo característico que anuncia la llegada del vino nuevo. Este ritual, que en su origen se relacionaba con la apertura de bodegas tras la vendimia, se ha convertido en una seña de identidad local.
La tradición ha calado de tal manera que los centros educativos del norte de Tenerife la han incorporado como actividad curricular, llevando al alumnado a los alrededores de sus colegios para vivir en primera persona este elemento de su patrimonio cultural. El documento del acto incluso destaca que la práctica se ha extendido a escuelas del sur de la isla, signo inequívoco de la vitalidad y expansión de esta costumbre.
Un matasellos que recoge la esencia de la fiesta
El matasellos presentado este año está especialmente cuidado en su diseño. Además de representar de forma gráfica los elementos asociados a la tradición, incorpora como segunda leyenda la frase:
«¡Viva San Andrés! cacharros, castañas y vino nuevo».
Con estas palabras, la pieza filatélica capta no solo el objeto material del ritual, sino también el ambiente que lo rodea: la degustación del vino de la nueva cosecha, el olor a castañas asadas, la presencia de vecinos que se reencuentran en un ambiente festivo que marca el inicio del invierno.

Para los coleccionistas, la presencia de un matasellos así supone mucho más que una cancelación postal: representa un testimonio documental de una tradición viva, una forma de archivarla para el futuro y de incorporarla al patrimonio filatélico que retrata la historia cultural de las islas.
El primer matasellado del día
El acto oficial de matasellado se celebró en la oficina de Correos de La Orotava, donde numerosos asistentes pudieron sellar cartas, postales y las nuevas tarjetas conmemorativas diseñadas para la ocasión. A pesar de la lluvia, el ambiente fue amable y participativo.

Un respaldo institucional firme
La preparación de esta emisión incluyó un acto previo celebrado el viernes anterior en el Ayuntamiento de La Orotava. La presentación oficial del matasellos contó con la presencia del alcalde, Francisco Linares; la directora de Correos, Mónica Écija; y diversos integrantes del Grupo Las Pintaderas, que explicaron la importancia de esta pieza tanto para la filatelia como para la difusión del patrimonio cultural local.
Durante el evento, se destacó la relevancia de vincular la filatelia con elementos identitarios y de promover eventos que acerquen estas prácticas a la ciudadanía, especialmente a los más jóvenes.

Tarjetas conmemorativas y participación vecinal
Uno de los elementos más comentados durante la jornada fueron las tarjetas conmemorativas creadas para acompañar al matasellos. Diseñadas siguiendo la estética tradicional de la fiesta, estas piezas se han convertido rápidamente en objeto de interés para coleccionistas, que valoran su iconografía y su vinculación con la tradición.
Los organizadores confirmaron su intención de ponerlas a disposición de todos los interesados en las próximas semanas, dado el número de solicitudes recibidas durante el acto.

Filatelia como herramienta de preservación cultural
La iniciativa del Grupo Las Pintaderas ha sido celebrada por los asistentes y reconocida por los autores del texto oficial del evento, Juan Manuel Raya Pérez y Antonio Peraza Pérez-Hidalgo, quienes subrayan nuevamente el acierto del diseño y la coherencia del grupo en su labor de protección y difusión del patrimonio.
Este matasellos se suma a una larga lista de emisiones temáticas que, desde la filatelia, han contribuido a dar visibilidad a fiestas, personajes y elementos históricos de Canarias. Su valor trasciende lo postal: cada pieza se convierte en un fragmento de memoria que viajará dentro y fuera del archipiélago.
Una tradición que continúa sonando
Al finalizar la jornada, mientras los sobres cancelados empezaban a guardarse cuidadosamente en álbumes, carpetas y colecciones privadas, muchos asistentes comentaron que, a pesar de la lluvia, el espíritu de la tradición no se había apagado. Como cada año, el sonido del metal arrastrado por los niños del barrio seguiría resonando por las calles de la Villa, recordando que las costumbres que se cuidan se celebran y se transmiten no desaparecen: se fortalecen.
Y ahora, gracias a este matasellos, Correr el cacharro queda también fijado en papel para siempre, y para todos los lugares adonde viaje una carta sellada en La Orotava.
