Una moneda inesperada: Francia renueva su imagen en nuestras carteras
Día 4 de octubre de 2026

Un artículo de Antonio Peraza Pérez-Hidalgo
Una sorpresa me esperaba este verano en un bar de El Sauzal. Después de disfrutar de un buen barraquito, llegó el momento de pagar. Al recibir el cambio, una moneda de 10 céntimos especialmente brillante llamó mi atención. A primera vista pensé que sería una pieza española recién acuñada, quizá de 2026. Sin embargo, al observarla con más detenimiento, descubrí que era francesa y que mostraba un diseño que no conocía.

Tengo que reconocer que me sorprendió, sobre todo por su aspecto. Me pareció una pieza atractiva y moderna. Como buen aficionado, la curiosidad pudo conmigo y enseguida saqué el móvil para averiguar qué tenía entre las manos.
Así comenzó una pequeña investigación sobre la renovación de las caras nacionales de las monedas francesas en euros. La pieza que había recibido llevaba fecha de 2024 y mostraba el retrato de Simone Veil. Aunque el diseño ya llevaba algún tiempo en circulación, para mí era un descubrimiento.
Francia cambia la imagen de sus monedas
Lo primero que averigüé fue que Francia había renovado las caras nacionales de varios valores en dos etapas: las monedas de 1 y 2 euros en 2022 y las de 10, 20 y 50 céntimos en 2024. Las piezas de 1, 2 y 5 céntimos conservaron su diseño anterior.
Estos cambios están sujetos a normas. Como regla general, los diseños de las caras nacionales de las monedas ordinarias pueden modificarse una vez cada quince años. Esto no significa que deban renovarse al cumplirse ese plazo. También existen excepciones, como el cambio del jefe del Estado representado en las monedas, circunstancia que explica algunas renovaciones en países como España, los Países Bajos o Bélgica.
Detrás de una moneda que utilizamos sin prestarle demasiada atención puede haber una historia, unas normas y un trabajo artístico que merece la pena conocer.
La numismática todavía nos da sorpresas
Esta experiencia también me hizo reflexionar sobre la presencia cotidiana de las monedas y los sellos de correos. Tengo la impresión de que hoy resulta mucho menos habitual recibir una carta franqueada con un sello que encontrar monedas en el cambio de una compra.
La filatelia conserva su interés histórico, cultural y artístico, pero esa menor presencia del sello en la correspondencia puede reducir las oportunidades de descubrir la afición de manera espontánea.
Con las monedas todavía se producen encuentros como el que tuve aquel día en El Sauzal. Aunque los pagos electrónicos ganan terreno, las piezas siguen pasando de mano en mano. Una moneda puede llegar mezclada entre el cambio de una cafetería, una tienda o un supermercado y convertirse, para un coleccionista, en un pequeño hallazgo.

Mi investigación tenía además una segunda sorpresa reservada. Hacía algún tiempo que había empezado a encontrar monedas francesas de 2 euros distintas de las que conocía. Había apartado algunas para incorporarlas a mi colección, pensando que eran conmemorativas.
Sin embargo, descubrí que aquellas piezas pertenecían al nuevo diseño ordinario francés. Llevaban circulando desde 2022 y habían pasado por mis manos sin que yo hubiera identificado el cambio.
La renovación francesa, paso a paso
En 2022 Francia estrenó las nuevas caras nacionales de sus monedas de 1 y 2 euros, obra de Joaquin Jimenez. El motivo central combina ramas de roble y de olivo formando un árbol de la vida, asociado a la fuerza, la solidez y la paz. Lo acompaña el lema republicano «Liberté, Égalité, Fraternité»: libertad, igualdad y fraternidad.
El diseño conserva el árbol como elemento central, pero lo reinterpreta. A mí me resulta especialmente atractivo.
La segunda etapa llegó en 2024, con las monedas de 10, 20 y 50 céntimos. También diseñadas por Joaquin Jimenez, rinden homenaje a tres mujeres vinculadas a la historia de Francia.
La moneda de 10 céntimos muestra a Simone Veil, superviviente del Holocausto, defensora de los derechos de las mujeres y primera presidenta del Parlamento Europeo tras las primeras elecciones directas de 1979.
En la de 20 céntimos aparece Joséphine Baker, cantante, bailarina, activista de los derechos civiles y colaboradora de la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.
La de 50 céntimos está dedicada a Marie Curie, científica de origen polaco nacionalizada francesa, cuyo trabajo sobre la radiactividad ocupa un lugar destacado en la historia de la ciencia.
Son diseños ordinarios de circulación. Su incorporación no ha retirado las monedas anteriores, que mantienen su curso legal y pueden seguir apareciendo en nuestros bolsillos.
Pequeños tesoros que pasan de mano en mano
Aquella moneda de 10 céntimos dejó de ser simplemente parte del cambio. Se convirtió en la puerta de entrada a una historia que desconocía.
Quizá esa sea una de las cosas que más me gustan de la numismática. Muchas veces no somos conscientes de lo que llevamos en el bolsillo. Una moneda puede parecernos insignificante y, sin embargo, mostrar un personaje histórico o permitirnos reconocer una nueva etapa en la moneda de un país.
Aquella mañana, un exquisito barraquito terminó convirtiéndose en una pequeña aventura numismática. Desde entonces, procuro mirar con más atención las monedas que recibo. El próximo descubrimiento puede estar esperándonos en el lugar más inesperado.
